El combo de Karol G y Bruno Mars está funcionando… de una forma curiosa. La pareja artística se está dejando ver junta más veces que Nelly Furtado y Juanes en los dosmiles, pero nada de lo que terminan haciendo resulta salir especialmente espectacular. Primero colaboraron en Still, un dúo para el último álbum de Karol G que ha terminado completamente sepultado por Bby Wow e incluso por el resto de colaboraciones del disco, que están funcionando mejor. No es de extrañar, no es la canción más inspirada de Karol G y desde luego no es de las mejores de Bruno Mars. Es un tierra de nadie que funciona más como música ambiental en una gala de Misters en un centro comercial que como dúo de dos superestrellas.
Ahora colaboran de nuevo, pero solo a nivel visual: Karol G protagoniza el vídeo del nuevo single de Bruno, que no la ha puesto a cantar en Dance With Me imagino que para ahorrarle una nueva situación Andrea Bocelli en la que ella termine pareciendo muda al lado de su invitador. ¿Existe esta palabra?
Lo curioso es que Dance With Me, un corte resueltito de la vieja escuela de Bruno Mars —pero vieja, vieja, vieja, que su referente más actual posiblemente murió hace siglo y medio—, no hace ningún honor a su título en el vídeo. En él, Bruno ejerce de cantante de tuna que va a pedir a Karol G una nueva oportunidad danza mediante, pero cuando ella termina accediendo al reencuentro, resulta que no se mueven ni por la inercia del viento.
Se abrazan mucho, intentan evitar besarse en cámara con mil trucos sacados de la cartera eurovisiva de Alfred y Amaia, pero nada, que ni un ligero movimiento tipo brizna de hierba.Los dos ahí colocados —en el caso de Bruno, esperemos que solo en lo que a postura se refiere, que ya tenemos un currículum—, sin sacudir ni pie ni pata.
Tanto invitarla a bailar y resulta que, paradójicamente, se movían más en un tema llamado Still. Que para los que no hayáis estudiado en Osfor o en Jávar, además de “todavía” significa “quieto”.
Tienes siempre a Bruno de fondo sin saber si lo que suena es del primer o último álbum; pensabas que Stevie Wonder era un sustitutivo de la sacarina; te encantó 'Abigail'.