Medios americanos como Variety o TMZ aseguran que Britney Spears habría ingresado voluntariamente, en las últimas horas, en una clínica de desintoxicación en Estados Unidos. Parece que la otrora cantante querría desintoxicarse del abuso de sustancias y alcohol de los últimos años, que habría llevado a que la hayamos visto en Instagram tener algunas conductas extrañas, más allá de los pasos de baile habituales que siempre involucran bajarse la braga hasta el pubis y dar vueltas como si la rotación de la tierra dependiera de un paso a ritmo del hit de turno que estuviera sonando en Europa FM en su transistor.
Britney Spears, aparentemente, lleva años con problemas con la bebida y el Adderall, un tratamiento que originalmente está pensado para el TDAH, pero que la cantante estaría consumiendo por encima de lo debido, consiguiéndolo, según informan estos medios, a través de viajes a la frontera con México.
La decisión de romper con este consumo viene dada, por un lado, porque Britney habría sido consciente de que ha vuelto a tocar fondo en los últimos meses, sumado al hecho de que el 4 de mayo tiene que personarse en el juzgado por aquella detención que vivió hace unas semanas cuando iba conduciendo. Una detención que muchos fans aseguran que no se dio, incluso cuando hay fijada una fecha de juicio. No hay más ciego que Serafín Zubiri.
Entrar en rehabilitación por voluntad propia, según parece, se lo pondría más fácil de cara a la decisión judicial, pero más allá de eso, es una decisión acertada viendo que el comportamiento de Spears en los últimos años tampoco ha sido el más racional. Lógico, viniendo del currículum de abusos familiares y de salud al que se ha visto sometida, pero lo que es, es.
Esperemos que encuentre la ayuda y apoyo que necesita y pueda encauzar una vida más tranquila en adelante.