El Benidorm Fest volvió anoche a Televisión Española para quitarse de encima el pinchazo del año pasado —no solo por la sucesión de discutibles directos, sino por la victoria de la canción que peor resultado le ha dado al festival en aquel otro lugar al que ya no acudimos—.

Benidorm tenía el foco puesto en profesionalizar su imagen y dar un aspecto más rotundo, cohesivo y creíble. Y lo dio, aunque con matices: las escenografías, de las que se encargaba Sergio Jaén, estuvieron mejor lucidas que en ediciones anteriores pero fueron muchísimo más modestas, imagino que por reparto presupuestario. Bien es cierto que nadie se metió en jardines que se comieran su performance, pero también es cierto que ese factor impidió que nadie la engrandeciera en exceso.

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Las voces, todas en orden; los negros, bien negros —¿aunque no estuvo el pantallón demasiado tiempo sin visuales anoche?— y el posible puntito más amateur de ediciones previas, bien es cierto, estuvo solventado. A nivel de artistas compitiendo y a nivel visual.

La gala fue ágil, al grano y sin perderse tampoco en demasiado momento innecesario, de modo que echemos un vistazo a las canciones que anoche consiguieron clasificarse en la primera semifinal.

‘T Amaré’, Tony Grox & Lucycalys

Tienen entre manos el que es considerado por los fans el bop de esta edición. Bien es cierto que la pareja tira de cultura andaluza, mediterránea, en la canción y ha decidido ser coherente en la puesta en escena, recreando un patio andaluz, la arquitectura blanca de sus pequeños pueblos, la vibra de una noche rodeado de amigos con música de fondo.

Me ha faltado quizá que la sensación festiva —que surge cuando aparecen las bailarinas rodeándolos— estallara antes, porque a este tema el minimalismo no le sienta mal, pero le ayuda un poco más de alegría, de jolgorio… El directo ha sido estupendo y han sacado partido de T Amaré, aunque han sido una de esas actuaciones penalizadas por un staging que podría haber sido mucho más teatral y más ambicioso.

‘¿Qué Vas A Hacer?’, Izan Llunas

Izan Llunas ha llegado con una propuesta melodifestivalera y la ha ejecutado como propuesta melodifestivalera. Un poco fría para mi gusto, bien es cierto que tenía la energía y la buena ejecución como baza principal. Izan tenía claro que su número era de absoluto pop sin prejuicios y lo ha llevado a cabo así: con su buena dosis de coreografía al unísono, con su buen prop en forma de telón circular, con su buen juego de micro de pie y micro de mano.

Yo personalmente he echado de menos que destacara por un poco más de colorido en una gala que ha sido muy de negros, muy de tonos oscuros. Y si llegas así con el número más chicloso de la noche —con permiso de María & Julia—, qué menos que abanderar un poco el colorido que anoche faltó en Benidorm.

‘El Amor De Te Miedo’, Kitai

No me escondo, aunque ya lo dije en su momento al analizar las canciones de la edición: voy mucho con Kitai porque me fascina el momento rock-delulu de banda que realmente llega con una propuesta de Camp Rock. Y en directo ha sido fenomenal, porque han sacado muchísimo partido a ese punto.

La escenografía más funcional de la noche ha sido la suya porque contaban con un elemento que anoche le hubiera venido bien a más de uno: el prop del desbordante carisma de su cantante principal. Ella llegó allí dispuesta a comerse la cámara —que lo hizo—, el triangulito del escenario y a comerse la boca con la línea telefónica de cada votante si hubiera hecho falta. Ella, incluso cuando cantaba él, era foco de la performance.

Fueron los más redondos de la noche y este bop un tanto hilaryduffesco fue ajusticiado.

‘Mi Mitad’, Mikel Herzog Jr.

Que esto pasara a la final en la noche de anoche —que dirían Bad Bunny y Rosalía—, perdonadme, pero fue una tomadura de pelo un tanto alucinante. Vale que pocos iban a quedarse fuera, pero hubo propuestas que se comieron a esta de principio a fin.

Mikel Herzog Jr. apostó todo a la ejecución vocal y la escenografía sencilla pero eficaz. Lo segundo funcionó: su juego con las pantallas era interesante y quedaba muy bonito en televisión. Lo primero, no. Y Mikel Herzog Jr. es un cantante espléndido, pero anoche esa voz estaba cansada y demasiado apurada. El primer verso de estribillo fue doloroso de escuchar en cada ocasión y siempre se le intuía a punto de romper la voz; no fue una interpretación disfrutable.

La canción, una horterada que hubiera tenido cabida en las preselecciones de hace dos décadas, no podía depender de sí misma.

‘Los Ojos No Mienten’, Kenneth

Kenneth también es de los concursantes que hubieran agradecido un extra de ambición en su actuación. Básicamente refinaba la idea de JKbello el pasado año a todos los niveles: con una canción de pop urbano de tintes más realistas y con una puesta en escena más concisa sin perderse en elementos festivaleros.

El directo fue estupendo, la actitud de él y de los bailarines estaba ahí y hubo planos espléndidos durante la emisión, especialmente en los momentos en los que el fuego los acompañaba en el escenario. El momento del dancebreak, en mi opinión, no era del todo necesario: si no detienes la performance porque el parón de baile va a ser espectacular —Chanel como ejemplo inagotable de esto—, mejor continúa con la canción, especialmente si como en el caso de Kenneth, está vendiéndose bien así.

‘Las Damas Y El Vagabundo, María León & Julia Medina

Yo sigo sin ver, con estas dos, que aparezcas ahí vestida como si esto fuera un especial de Cher & Tina Turner, que te coloquen visuales de gala de Cher & Tina Turner y el prop de un corazón discoball de Cher & Tina Turner y todo tu espíritu personal esté obsesionado con una gala de Cadena Dial.

Yo en esto sigo sin ver el bop nochenteresco que los benifans se empeñan en ver, pero anoche cayó en ese escenario como roca tirada al mar: la química entre ellas necesitaba de un par de ensayos más —doloroso ese momento de María & Julia buscando complicidad sin enterarse—, aparecen unas guitarras que tocan durante tres segundos contados y solo rompen la magia del momento Chicago… No sé, creo que se busca convertir esto en algo que no es.

Ya le pasó a Vicco, las cosas como son, y la jugada se repite con ellas: menos disfraz, más vender la canción.

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