La gran movida de la industria pop patria de los últimos días es que, según parece, Rosa López y Chenoa no son amigas. Resumen breve para comprender cómo hemos llegado hasta aquí:

  • Rosa López ganó ‘OT 1’. Chenoa no ganó; debió, pero no ganó. Quedó 4ª.
  • Han pasado 21 años desde aquella edición de ‘Operación Triunfo’.
  • Chenoa se casó en junio y Rosa no fue invitada a la boda. Sí lo fueron Natalia, Geno, Gisela y Alejandro Parreño.

Ya por entonces saltaban las alarmas de enemistad entre ambas. Curioso que nadie hablara de que Chenoa no tuviera relación con Javián, con Mireya, con Juan Camus o Nuria Fergó. Sólo se habló del drama del final de su amistad con Rosa López.

En los últimos días, al ser preguntada de nuevo por ello, Chenoa aclaraba en un photocall que Rosa era «compañera, pero no amiga» y que sus amigas eran otras, «como ya se vio en la boda». Una respuesta que contradecía a la de Rosa López en otro photocall, que hablaba de que las dos eran «amigas«. El caso es que esto debería dar absolutamente igual, pero veintiún años después de ‘Operación Triunfo‘, España sigue sin asumir que Rosa López no es la niña que descubría el mundo dentro de aquella Academia.

Seguimos tratando a Rosa López con un paternalismo extremo que ya asomó su patita también después de la emisión del programa de Évole. España no concibe que alguien no sea amiga de Rosa López, porque todo el mundo debe quererla, protegerla y ser su escudo. Es el mismo tono que se utiliza para cuando se habla de ella diciendo «que mal la han llevado, no han sabido qué hacer con ella». Ella sigue siendo el sujeto pasivo, la completa inútil, el accesorio de su carrera. Y ahora también de su vida. Una persona, a la vista de la galería, absolutamente incapaz siquiera de participar en su vida social. Simplemente le van ocurriendo cosas y ella navega inconsciente y ajena a esa ola de sucesos.

Este ha sido el último: seguimos pintando a Chenoa como la mala de la historia, la que asegura que ya no son amigas, la que no puede ni ver a Rosa, la bruja del cuento de hadas en el que Rosa sigue siendo la del «mequivocao, ole» y poco más. Pero veinte años después de su paso por ‘OT‘, ¿por qué deberían seguir siendo amigas, en realidad?

‘OT’ es una experiencia similar a la de pasar por el colegio. O por una experiencia traumática, valga la redundancia en algunos casos. Algo intensísimo, que de algún modo siempre nos deja unidos a un grupo de gente, pero que con el paso de los años nos va llevando por distintos caminos. Y puede quedar un poco de cariño, de buen rollo, de nostalgia, pero… ¿necesariamente de amistad?

Por supuesto que de encontrarse, como Geno Machado decía en el mismo photocall en el que Rosa se empeñaba en asegurar que eran amigas, se darán un abrazo y unos besos. Porque ser «compañeras» significa eso. Significa que sigue existiendo un respeto y un cariño. Lo que Chenoa no va a hacer es llamar a Rosa para tomar un café. Y lo que es increíble es que a la gente no le quepa en la cabeza, en 2022 -insistimos- esta posibilidad.

Por supuesto, ha servido para montar un drama alrededor de la historia. Que no se soportan porque o eres de Bisbal o eres de Chenoa -volvemos al patio del colegio-, que no se soportan porque anduvieron a la gresca en ‘Tu Cara Me Suena’, que no se soportan porque inserte cualquier otra historia rocambolesca. Lo cierto es que con toda probabilidad se soportan. Simplemente no se ven.

Esta historia está mejor contada por Chenoa que por Rosa. Porque Chenoa, con todo su carácter y todo su papo habitual, lo ataja con la verdad, por potente que esta suene delante de un micrófono. Rosa sigue jugando a ser ambigua, en vez de asumir un «mira, pues amigas no somos, es que hace mucho que no nos vemos, pero claro que siempre le tendré cariño y respeto». De hecho, mientras Chenoa ha pasado completamente por encima de la polémica después de su respuesta inicial, Rosa ha tenido que lanzar un comunicado en redes. Desventajas de no ser clara a la primera.

«Contesto esto para todos a modo de notificación a lo grande para que cualquier tipo de entrevistador, no me pregunte más por favor, porque estoy un poco hasta el cooo…razoncito!! (…) Perdónadme, pero es que no procede en ningunos de los casos que alguna prensa hable mal de ninguno de mis compañeros ni tampoco que me metan en polémicas en las que yo no he empezado ni creado, ya sabéis que eso no va conmigo. (…)

Somos cantantes, músicos y compositores que a través de la música queremos ser banderas de almas. Y lo que está claro, es que nos rodea otro mundo que por años que pasen, no nos deja de sorprender la versatilidad para utilizar nuestra persona y polémicas que intentan separar o romper algo irrompible por más años que pasen.»

Ese ‘algo irrompible’ de Rosa es el sentimiento de nostalgia por lo vivido dentro de una nave industrial. Pero en veinte años, las cosas cambian mucho. Y en el mundo real, Chenoa y Rosa no son amigas. Superémoslo de una vez, y dejemos de ver a Rosa como el elemento frágil, indefenso y necesitado de apoyo que dejó de ser hace mucho, mucho tiempo.

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