Llevamos tanto verano arrastrado con Midnight Sun como banda sonora que prácticamente es verano desde abril de 1957. Yo creo que la minifalda realmente llegó a inventarse para poder ir acorde al disfrute de Midnight Sun en los sesenta. Y cuando pasen veinte años y sigamos en pleno verano permanente, diremos: “no, no es el cambio climático, es Midnight Sun que sigue sonando”.

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No nos quejamos, conste, porque valiente temazo el de Zara. Y bien merecido después de tantos años de batalla pop en el B-List dejando himnos tremendamente infravalorados. Llegó su hora y hace bien en estar sacándole tanto jugo como Chanel al mango.

Y en la última actuación que ha hecho con la canción, en Pukkelpop —un festival belga que se realiza cada verano desde 1985—, Zara Larsson ha confirmado el amor que el público le ha cogido a su single estival. Y le ha dado tal ataque de risa que por poco tiene que ir corriendo al Lidl más cercano a por un paquete de Tena. Resulta que ella se ha puesto a cantar la canción y algunas personas en el público han reaccionado recreando el famoso movimiento en el que las bailarinas la alzan por los aires.

Y con las primeras personas posando tumbadas sobre sus amigos, ella pedía al público que más gente recreara la postura. Claro, no podía imaginar que decenas y decenas de personas se fueran a poner a hacerlo. Y de pronto, una masa de gente aparecía sostenida por amigos entre el público. Y ya no ha aguantado la risa. Meada viva, como el Manneken Pis del pop chicloso, la tía era, además, capaz de sostener las notas de Midnight Sun sin que le bailara una sola.

Esta era ha sido gloriosa: la siguiente ha de ser aún mejor para Zara Larsson. Esto sí que se lo debemos y no a glorias Vale Music el ir a Eurovisión.