Luces y sombras en la cancelación del Festival de Les Arts en Valencia, aunque os diría sinceramente que más de lo segundo que de lo primero. Resumen rápido de la situación:

  • Ayer daba arranque el Festival de Les Arts en Valencia, pero se montaba una gorda en los primeros conciertos.
  • El show de Leire Martínez se paraba durante un buen rato, en el de Siloé era la propia banda la que denunciaba la situación.
  • ¿Qué ocurría? Que una sentencia de 2026 limita los decibelios del Festival y prácticamente no se escuchaba a los artistas desde bien cerca del escenario.

Antes del arranque de la segunda jornada, Les Arts ha emitido un comunicado en el que lamenta la cancelación de los conciertos y anuncia que devolverá el importe de la jornada y el 50% de aquellos que compraran abonos. Pero claro, hay matices en el comunicado.

Por un lado… ¿por qué siguió adelante el festival con un evento que sabía, desde hace más de tres meses, que no podría llevar a cabo en condiciones? Ellos mismos aclaran que varios eventos de su promotora fueron trasladados de localización tras el anuncio del límite de sonido. ¿Por qué seguir adelante con otro en la misma situación?

Por otro lado, el festival confirma dos cosas: que la denuncia original por ruidos proviene de unos pocos vecinos —y da su dirección, no sé muy bien en qué nivel de legalidad, la verdad— y que el Ayuntamiento no se ha dignado en ningún momento a reunirse con ellos para buscarle una solución a la situación. Error garrafal ahí, porque si bien no es el Ayuntamiento quien organiza este ciclo, sí que forma parte de la vida cultural de la ciudad y creo yo que debería haberse involucrado un mínimo.

Esto abre de nuevo el melón de los festivales en zonas urbanas. ¿Deberían hacerse conciertos en medio de una ciudad cuando se trata de eventos tan masificados? ¿Forma esto parte de la cultura musical de la ciudad per se o es otra de esas actividades que terminan transformando la vida diaria en un parque de atracciones?

Bien es cierto que hablamos de música, pero también es cierto que en este caso se trata de un evento privado, masivo y que podría haber tenido lugar en otro sitio, manteniendo Valencia como foco. Una chapuza épica que da al traste con la agenda del segundo día en el que iba a actuar gente como Belén Aguilera, Violeta, Two Door Cinema Club o Álvaro De Luna.

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