El nuevo álbum de Lizzo, Bitch, se publica el 5 de junio y, la verdad, la artista está haciendo menos ruido que nunca. Pero que no sea por no intentar compensarlo con polémicas para inflar el hype del disco. Lizzo ha compartido en redes uno de esos vídeos del estilo de “os voy a contar la verdad porque la industria tiene miedo de contárosla y no pueden” para después contarnos una obviedad como un templo de la que todo el mundo es consciente.

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En este caso, la artista nos ha hecho saber que el algoritmo de plataformas y redes sociales ha pasado a compartir cosas no cronológicamente, lo que está provocando que mucha gente no se entere de los nuevos lanzamientos.

Dice la artista que ella tiene mucho interés en algunos artistas pero que se ha saltado sus últimos lanzamientos porque el algoritmo no le ha informado de ellos. Bien, igual lo que hay que hacer, amiga, es no depender tanto de que el algoritmo te avise, porque yo, llámame loco, me entero de lo que mis artistas de interés publican semanalmente.

En cualquier caso, sigue haciéndome gracia que Lizzo salga a quejarse de los quehaceres de los algoritmos ahora que no le convienen, porque si alguien ha conseguido beneficiarse de ese mismo problema del que ahora se queja es ella. Sus hit singles se viralizaron, algoritmo mediante, bastante tiempo después de su publicación —esa misma falta de cronología de la que ahora se queja— y la última vez que consiguió triunfar con un tema, la pesadísima About Damn Time, lo hizo también viralidad y algoritmo mediante.

Pero claro, lo que Lizzo no consiguió fue fidelizar público, porque dejó todo muy en manos de la gracieta de turno, el hit pegado en TikTok y las radios remando a favor. Pasado ese fervor… ¿qué le queda ahora?

“Aviso: la última vez que hice un video como este, recibí bastante odio en internet porque la gente decía: “Ah, solo está molesta porque está fracasando”. Pero en persona, en la vida real, gente real de la industria se me acercó y me dijo: “Gracias por decir lo que dijiste porque todos los demás tienen demasiado miedo para decirlo”. La manera en que funcionan ahora las redes sociales, basadas en algoritmos, está destruyendo la industria musical. (…)

Porque si vuestro algoritmo os está mostrando cosas desordenadas respecto a cuándo están ocurriendo, entonces el público general no tiene ni idea de cuándo sale realmente la música. (…) (…) Lo que me perjudica es que tengo una cuenta privada. Una cuenta privada con más de 280.000 personas que me siguen porque me apoyan, porque me quieren. Pero incluso cuando publico en esa cuenta, no estoy llegando a vuestro algoritmo. Tengo 280.000 personas que quieren comprar mi álbum, que quieren verme de gira… y ni siquiera están viendo mis videos promocionales.”

Que no es lo mismo ser viral que popular en la industria musical es un hecho. De la misma forma que pueden seguirle 280.000 personas en su “cuenta privada”, pero eso tampoco los hace fans. E igualmente, 280.000 personas a escala global no sostienen ni la venta de un disco ni un tour. Incluso si acudieran todos ellos al mismo, porque, de nuevo, hablamos de 280.000 personas repartidas por todo el mundo. No solo en la costa oeste de Estados Unidos.

Uno de los motivos por los que Lizzo no ha terminado de calar entre el público es porque es, como he dicho antes de About Damn Time, ciertamente irritante. No tiene likability suficiente, porque siempre parece alguien que está intentando excesivamente resultarte atractiva. No en el aspecto físico/sexual, sino como artista. Parece que te esté sosteniendo de los hombros y agitándolos diciendo “esto te gusta, maldita sea”.

Súmese a esto las costuras que se le ven a sus planes: en las últimas semanas ha reavivado una polémica con Azealia Banks —una rapera tarada que la llamó “fat Lizzo” en redes— y ha intentado apropiarse del concepto y aplicárselo al disco, con un discurso que al final provoca más eyerolls que apoyos. Y mira que nadie se posicionaría, en su sano juicio, a favor de Azealia.

Pero claro, cuando le hace más caso a dos vídeos cutres de ella que a tus 280.000 seguidores de la cuenta privada, acaba escuchando tu último single también Azealia Banks y poco más.

[sin audio]

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