Si los angloparlantes tienen a Florence Welch actuando como si fuera la líder de una secta hippie aesthetic en cada concierto, en España no íbamos a ser menos y tenemos a Manuel Carrasco haciendo sus veces. Manuel lleva en plan mesiánico desde la promo de su anterior álbum, Pueblo Salvaje II, y parece que le ha cogido el gusto porque continúa en ese mismo perfil.
En Oh si pudiera, primer adelanto del que será su nuevo álbum, se deja envolver por la gente y lidera el movimiento popular frente a un grupo de sombras que los acechan y quieren acabar con todo. Un mensaje humanista, sencillo, un poco al hilo del mismo movimiento que le criticamos al documental de Rosana: esa batalla que estos artistas tan multitarget luchan sin especificar claramente contra quién, no sea que se les bajen del barco. Así, el mensaje diluido del amor por la gente, por el propio amor, parece algo pero termina siendo lo del final del clip: una bandera en blanco que simboliza más bien poco. La misma bandera, por cierto, que se agitaba en el vídeo de Rosana al término de la emisión de su documental.
Volviendo a la canción en sí, Manuel Carrasco no solo le ha cogido el gusto a su perfil más “secta de Coachella gone Caí“, sino también al sonido más festivalero que ya abrazó en la anterior etapa. Oh si pudiera sigue abogando por la felicidad dentro de la batalla, un poco al mismo hilo de Tengo el poder o Pueblo salvaje. Un trenzado de costumbres, folclore y pop radiable que demuestra que Carrasco sigue absolutamente en forma tras una carrera de casi 25 añazos.
Hay que decir también que, como su compañera de programa Chenoa —aunque ella estuviera en una edición anterior—, Manuel Carrasco es uno de esos casos Benjamin Button de nuestra industria.
Será tu rollo si: te pones plumas en la cabeza para ir a un Festival; compras toda tu ropa en Humana y luego te marcas un DIY; utilizas cera mate.