Debía ser la noche en la que Yurena hiciera justicia a una carrera tan peculiar como única y, durante la hora pelada que duró su show en el Palacio Vistalegre, así fue: la cantante repasó su catálogo, tuvo un concierto probablemente irrepetible a la altura de las grandes popstars y fue coreada por un público que quedó lejos de llenar el recinto, pero fue el mayor de su carrera hasta la fecha, sin ninguna duda.
Sin embargo, la noticia principal llegó después del espectáculo. Llega a las redes sociales un vídeo en el que los guardas de seguridad del evento —que no forman parte del equipo de la artista per se, ojo— agreden física y verbalmente a varios asistentes, propinándoles varios golpes con las porras, provocándoles —aparentemente— heridas y manteniéndolos en el suelo en posturas claramente dolorosas. Se desconoce aún el motivo de la trifulca —previsiblemente un encontronazo entre varias personas del público—, pero queda claro que la actuación del equipo de seguridad es desproporcionadísima.
Justo en un show en el que el público y la propia artista celebran su identidad y se reivindican como sí mismos, qué lástima que tengamos que ver la actuación de cuatro gorilas sin la capacidad de otra cosa que no sea agredir, que les lleva a acabar en un empleo que mina su autoestima y frustra continuamente sus intenciones de verse como policías en vez de como guardas de seguridad. Una pena que terminen, aunque fuera con la intención de detener otro suceso, actuando como energúmenos descontrolados.
Veremos si la organización, la artista o el propio Palacio Vistalegre comentan algo al respecto, pero es una pena que el evento termine empañado con semejantes actos.