Christina Aguilera ha dejado a sus fans mexicanos un tanto PICUET con el último concierto que ha dado en el país, dentro de su gira The Same Tour With The Same 2002 Ass Setlist World Tour. La artista se subió a un escenario lleno de plásticos —conceptual kween— y se mostró un tanto desubicada, porque acabó saludando al público mexicano con un “¡os amo, Nuevo México!” que dejó en bragas al “¡viva Honduras!” del ministro Trillo en El Salvador y, como el tuit que tenéis al final del post indica, también al “M-T-V… no vale nada” de Paulina Rubio.
Parece ser que el cabreo de los fans de Aguilera, sin embargo, no vino dado de que la artista no tuviera claro en qué país estaba exactamente, sino en general por toda su performance. No les convenció demasiado el staging, pero mucho menos el setlist: Christina apenas cantó durante 55 minutos y tiró de una colección de canciones excesivamente popular… y excesivamente breve.
En el repertorio de Christina se incluyeron cuatro canciones salidas de Stripped, dos del Debut, otro par de Bionic, una de Lotus y otra de Back to Basics. Ninguna de su último álbum en inglés, Liberation, que data del año en el que se hundió el Titanic, y apenas Santo —sin la parte de Ozuna— de su álbum en español, Aguilera, que tuvo menos presencia que Mi reflejo, del que interpretó Pero me acuerdo de ti y Falsas esperanzas.
O un trozo de ambas, porque de las dieciséis canciones del concierto —de, insisto, menos de una hora de duración— Christina Aguilera acortó nada menos que ¡ocho canciones! Lo que indica que solo interpretó completas la otra mitad. Para colmo de males, una de las completas fue su dúo con Pitbull, pero sin Pitbull alguno. La única perra ahí fue la que tuvo ella con cortar los temas.