El 6 de junio tiene que dar comienzo la gira ¿Y Ahora Qué? que acompaña al último disco de Alejandro Sanz por arenas y estadios de España. Once fechas que culminarán el 24 de julio en Fuengirola y que miedo nos da cómo vayan a aterrizar en el país.
Porque a Alejandro Sanz le quedan aún todas las citas de Estados Unidos en el calendario y el tour, que arrancó en Latam, ya se está cobrando una evidentísima víctima en sus últimas fechas: la propia garganta del artista, que suena más a Rosa López imitando a Joaquín Sabina en Tu Cara Me Suena que a otra cosa. Sí, Alejandro Sanz no ha estado vocalmente sobrado en ningún momento de la última década, pero lo de estas fechas es una cosa loquísima.
Porque en cortes como ¿Y Si Fuera Ella? ya no es que esté completamente desafinado, que lo está, es que básicamente está gritándole la canción al micrófono a medio camino entre el esfuerzo sobrehumano y la desesperación porque algo llegue a escucharse allí. Si fuera ella, Alejandro, ya te decimos que hubiera salido corriendo pensando que la estás increpando por mirarte y atropellarte. Vamos, te atropella, se da a la fuga y normal que luego te preguntes si era ella, porque no vuelves a verle el pelo.
El desgarro vocal, que pareciera que Dexter le está haciendo su tratamiento especial en las cuerdas vocales, se repite después con la mayoría de sus clásicos, que en sus momentos de epicidad tienen a Alejandro Sanz fingiendo darse al cante jondo cuando realmente lo que está haciendo es reventarle los tímpanos al técnico de sonido. Los temas de las nuevas eras corren mejor suerte, claro está, porque los tiene adaptados a su pérdida de rango.
Una pérdida de rango que tampoco es de extrañar por el paso de los años y la técnica vocal discutible del artista, pero que debería haber provocado una adaptación mayor de las canciones a sus posibilidades actuales, para evitar que las esté aullando como un lobo en celo en mitad del desierto. Al lado de esto, el Si Te Marchas de Mila Ximénez sonaba a clásico lírico.