Liza Minnelli ha aprovechado la publicación de su nuevo libro de memorias, Kids, Wait Till You Hear This!, para aclarar que acabó de los Oscars de 2022 hasta la punta de su mismísima CODA.

En aquella edición, recordemos, se subió al escenario con Lady Gaga para anunciar a la ganadora de la mejor película. La situación, en apariencia, mostraba a una Liza Minnelli confusa y desorientada, pero recibiendo el cariño del público como leyenda viva, mientras que Lady Gaga se mostraba humana y colaborativa. Al menos, de cara a la galería.

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Porque ahora, Liza ha explicado que las cosas no salieron como esperaba. En teoría, la actriz iba a aparecer en el escenario sentada en una silla de director de cine, acompañada de Gaga, a una altura idónea para leer el teleprompter y poder seguir el guion en condiciones. En el último momento, se la obliga, o eso dice ella, a cambiar la silla por una silla de ruedas. La silla estaba más baja que la de director, por lo que se le complicó la cosa:

“Fui obligada —ni siquiera se me preguntó— a sentarme en una silla de ruedas o no aparecer en absoluto. Me dijeron que fue por mi edad y por motivos de seguridad, porque podía resbalarme de la silla de director, lo que era una tontería. Dije ‘no me vais a tratar así’. Me rompió el corazón. Estaba mucho más baja de lo que iba a estar en la silla de director y no podía leer el teleprompter con facilidad. ¿Cómo os sentiríais si os llevaran en silla de ruedas, contra vuestra voluntad, a actuar frente a un público en directo sin ser capaces de ver con claridad? Así que cuando me equivoqué en algunas palabras, Gaga, que estaba a mi lado, no perdió un segundo en hacer de heroína de gran corazón para que todo el mundo lo viera. ‘Yo te ayudo’, dijo, agachándose hacia mí”.

Aquí se mezclan muchas cosas: una Lady Gaga siempre performativa que, ciertamente, no iba a perder la ocasión para quedar de solidaria y cercana con las leyendas —toda su relación con Tony Bennett también tenía algo de ese tono frente a las cámaras, más allá de su evidente amistad— y una Liza Minnelli que ya probablemente vive las cosas de una forma distinta a cómo acontecen. Es decir, su confusión en el escenario no parecía producto de no poder leer el teleprompter. Y no pasa nada, es una mujer mayor y con dificultades.

Esta, en cualquier caso, era una ternerita (beef en español, que diría Juan Sanguino) pop que no imaginaba en 2026. ¿Responderá Lady Gaga con algo políticamente correcto y un posado con moño italiano?

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