Según anuncian algunos medios británicos, el documental que las Spice Girls habrían planeado con Netflix queda suspendido por el momento tras el conflicto que Geri Halliwell y Mel B viven desde hace algún tiempo. La pelirroja nunca estuvo demasiado a favor de la grabación del documental del 30 aniversario de la banda, pero el grupo —que actualmente funciona con votos de mayoría— había decidido seguir adelante con él. Hasta ahora.
La negativa de Geri Halliwell, según parece, ha podido más que el voto de las restantes Spice Girls. Un hecho que ahonda más en la crisis identitaria de Geri, que ha pasado de ser la componente más carismática y, digamos, más necesaria, a ser actualmente la más prescindible de la banda.
Cuando Halliwell abandonaba la banda en mayo de 1998, dejando al cuarteto restante con el lanzamiento de un single en activo —Viva Forever— y la conclusión del SpiceWorld Tour a su paso por Estados Unidos, el grupo lo vivió como una crisis enorme. Tal era la presencia de Geri en el grupo que su salida se sintió incorregible. Victoria, Melanie C, Mel B y Emma simplemente no podían compensar la falta de la más picante de las picantes. Pero intentarlo, lo intentaron.
Sacaron adelante aquel tour como cuarteto, publicaron con éxito el baladón Goodbye —confirmando que la voz de Victoria podía sustituir los versos que habitualmente recaerían en Geri— e incluso lanzaron su álbum final, Forever, que pinchó esencialmente por la incomprensible deriva R&B del grupo. Geri se fue, pero se llevó consigo la ambición pop.
Una ambición pop que era su todo en los noventa y primeros dosmiles: no solo musicalmente, sino también a nivel personal. Aquel gamberrismo chicloso de Geri la hacía pincharle el culo a Carlos III, la hacía hablar como a un amigo a Nelson Mandela, reconvertir un vestido mini de Gucci en un icono de la moda utilizando la Union Jack… en fin, dar los momentos más icónicos del quinteto en todo lo que era extramusical. Que en el caso de Spice Girls, era mucho.
Pasados 30 años del éxito inicial de Wannabe, poco queda de aquella Geri. Convertida en la mujer del magnate de la Fórmula 1, Christian Horner, Geri se dedica a sus labores y a su maternidad, envuelta en vestuario blanco y sin destacar nunca. Llegó a hacer el amago de cambiarse el apellido para sus apariciones mediáticas, optando finalmente por un Halliwell-Horner que hubiera deprimido por igual a la cantante de Love Thing.
En su regreso a Spice Girls en 2019 ya se evidenciaba que Geri no era la Geri que Spice Girls requiere. Sin ápice de carisma, sus versos iban pregrabados frente al directo de sus compañeras. Ni el rap de If U Can’t Dance lo hizo en directo. Se colocaba chubasqueritos durante la lluvia, ejecutaba las coreografías con la vergüenza que jamás la detuvo en 1997, sabedora ya de que tenía dos pies izquierdos, hablaba al público como quien quería salir huyendo de allí.
Poco ha cambiado en los últimos siete años. Ha pretendido llevar a cabo algunos proyectos personales con discutible resultado y las apariciones con sus compañeras se han dado, pero siempre con la tensión de su relación con Mel B en el ambiente. El motivo de todo ello resultaría también deprimente a la Geri Halliwell de 1996: su compañera dejó caer en un programa de televisión que ambas habían mantenido una relación lésbica. ¿Y?
El regreso de Spice Girls como quinteto debería darse en 2026 y suponer el punto final del grupo. Hacerlo a lo grande, celebrar sus 30 años cuando aún pueden llevar a cabo un show en condiciones y celebrarse como la banda merece. Si Geri acaba siendo la piedra en ese camino, a lo mejor en mayo de 1998 no debimos llevarnos tanto disgusto.