Un nuevo año de Melodifestivalen, el Benidorm Fest sueco que no da una dosis de horteradas pop y otra de indiscutibles bangers europeos. A veces incluso ambos factores se dan la mano.
Resumen rápido: durante cada gala una canción tiene pase directo a la final como la más votada, una segunda gracias al voto por puntos durante la gala y una tercera pasa a una repesca que tendrá lugar en la última semifinal. El resto de canciones de cada semifinal quedarán eliminadas.
Así fue la semi de esta semana:
Resultados de la gala

Directos a la final
Esta semana, el apoyo masivo del público ha provenido de la gente que estaba con tres copas de más viendo el festival desde la taberna de turno. De lo contrario no se explica el pase directo de Medina, con esa suerte de canción de verbena que se toma demasiado en serio, esa especie de himno de pub irlandés que entonaría gente que lleva bufandas en plena primavera, ese single que en el mercado latino hubieran publicado los Morat en su peor momento con un featuring de Pitbull. Un despliegue continuo de “mi cultura no es tu disfraz” enmarcado en un carnaval de confeti en forma de corazón. Para disfrute de Anne Igartiburu.
La segunda en pasar ha sido Saga Ludvigsson, con uno de esos números country tan Melodifestivalen en el que todos los participantes que hacen el género lo terminan convirtiendo en un sueño de algún protagonista de Mamma Mia!. Saga mezcló coreografía line-dancing con ritmos que parecen salidos de un disco imaginario de remixes del Golden de Kylie.
Segunda oportunidad: pase a la 5ª semifinal
La segunda oportunidad de la noche se la llevó Eva Jumatate, que presentó un momentazo Disney para su baladón, Selfish. Ella se rodeó de efectos de luz, tanto en pantallas como en el suelo, que jugueteaban con ella cual si fuera ella un pequeño hada iluminando el escenario.
¿Fue todo importantemente cursi? Lo fue. ¿Fue también de los números mejor cantados de la edición hasta ahora? Pues también. Eva fue tierna, delicada, y aunque va cargada de clichés hasta el cuello, los emplea todos muy a su favor.
Descalificadas
Alguien tenía que poner esta semana la cuota de rock delulu y ese puesto le cayó a Korslagda. Él cumplió palabra a palabra lo que Inés Hernand dijo en el Benidorm Fest: “gays, esto es rock, que siempre que lo ponemos lo Kitai“. Pues exacto. Solo que en el caso de Korslagda no nos daba una dosis de rock Disney Channel sino uno como con referencias retro a los 80. No lo compré demasiado; era, por momentos, incómodo de escuchar.
También eliminado quedó Patrik Jean, cuyo Dusk Till Dawn —me da la impresión de que hay una canción con este título cada año en el Melodifestivalen— cumplía a rajatabla las peticiones habituales del público sueco para el festival. Pero si algo hemos aprendido en estos años es que a los suecos no les gusta que les digan lo que tienen que votar. Y ese número parecía pedir un pase directo a la final a gritos. Mucho dance, mucho bailarín, staging impecable… les pareció demasiado.
Tampoco consiguió el pase el puntito Natalie Imbruglia que quiso poner Emilia Pantić. No era un número feo, pero es de esas canciones que, o tienen un gancho claro, o terminan pasando inadvertidas en galas como esta. La pobre Emilia no pudo hacer frente al tsunami de espectacularidad de sus compañeros con esta composición tan normalita.