Benidorm celebró anoche su segunda semifinal: una que se intuyó más diversa y más entretenida, tanto a nivel musical como visual, que la primera del martes. Sin embargo, siguió pecando de algo que, parece, perseguirá a la edición de este año: ¿por qué todo tan oscuro? Apenas hubo actuaciones luminosas, prácticamente todas las performances de este 2026 necesitaban por momentos un chute de visuales.
Con el pantallón prácticamente apagado, pero el talento de los concursantes encendido al menos, estas fueron las canciones que consiguieron su pase a la final del sábado.
‘Turista’, Asha
Dios santo lo que pude sufrir cuando Asha fue la última de las anunciadas como finalista: por un momento imaginé este momento sixties fuera de la final y estaba alucinando. No solo porque la canción me produzca una ternura pegadiza importante, sino porque además creo que Asha fue de las pocas que puso algo de color a ese escenario: la idea del tren en marcha funcionó fenomenal, le daba a todo un retro extra y revestía de mucha más simpatía su propuesta.
Bien es cierto que a ella se la veía nerviosa y calculando por momentos qué es lo que estaba haciendo, pero fue una actuación tan reconocible en una noche de minimalismos extremos incluso a nivel color que fue un alivio verla pasar.
‘Bailándote’, Dani J
Siguiendo con el tema de la luz, a mí en la actuación de Dani J me faltó muchísima, por ejemplo. Me asombró, desde luego, la capacidad del artista de mantener un directo solvente con todo lo que se movía —a Dios gracias, hombres entregándose a la causa en Benidorm—, pero me faltó un poco de iluminación extra que luciera más toda esa coreografía.
También raro el hecho de que una canción hable de bailarle a alguien pero el dancebreak quede en manos de una bailarina y no del propio artista, aunque como digo, Dani se movió lo suficiente como para pasar esto por alto. De las canciones de este año, esta es una de las que ha salido ganando con su presentación en directo, porque era una bachatita que, sin el apoyo de la performance, no me decía tanto.
‘Tú No Me Quieres’, The Quinquis
La performance de The Quinquis fue tan desconcertante como su propuesta de drum’n’bass quinqui en sí misma. Aparecer en un escenario con una moto tapada, con todo el mundo entendiendo que es una moto, para después destaparla un poco y que se vea la moto, para finalmente hacer un reveal en cámara de que… ¡oh Dios santo, era una p**a moto! ¿Quién podía haberlo imaginado?
El uso del prop completamente aleatorio, ellos volando en escena sin que realmente aquello aportara demasiado… en fin, todo rarísimo a nivel staging. Lo mejor: el momento intimista del cambio de escenografía a la silla con micrófono (quizá ese contraste podía haberse aprovechado más en general para toda la actuación) y, sin lugar a dudas, la energía del trío, entregadísimo a dar una buena performance. Y darla, la dieron: el pase a la final lo evidencia.
‘Mataora’, Rosalinda Galán
Siguiendo con el tema central del post: luces y sombras para esta actuación, que había sido, de forma muy contundente, la favorita de la prensa durante los ensayos. Primero, porque ya dije que este tipo de propuestas fuera del entorno de aquel concurso al que ya no acudimos no acabo de cuadrarlas bien; segundo, porque en una noche en la que todos tiraron de los mismos trucos visuales, deslució un tanto.
A favor, desde luego, su teatralidad bien empleada y con un mensaje estupendo, esas sombras reflejándose en las pantallas, luces y en sí misma, y el buen hacer de Rosalinda, que estuvo espléndida en el directo. Pero me resultó muy manido el juego de rojos y negros, el estilismo, la energía… me resultó un tanto déjà vu todo.
Esta actuación, como muchas de este año, hubiera agradecido más una idea que huyera de estereotipos de staging tan trillados ya en concursos musicales. Especialmente cuando venía de algo tan nuestro como un pasodoble.
‘Tócame’, Mayo
Personalmente, me hace mucha gracia que la gente conectara los visuales de Mayo al Guess de Charli XCX —que sí— como crítica, como si —como he dicho con Rosalinda— el resto de puestas en escena de la mayoría no nos llevara a puntos comunes de la cultura pop reciente por igual.
Dicho esto, agradecí que en una actuación SECSI —porque si algo es Mayo es siempre SECSI—, las pantallas tuvieran algo proyectado en ellas. Que hubiera blancos, que hubiera un double denim que hubiera mojado la ropa interior de las cuatro componentes de B*Witched y que tanto Mayo como los bailarines se dejaran la pelvis en una buena coreografía (con un dancebreak que cumplía con la parte de dance).
En contraste, un tema que a Mayo le funciona bastante mejor en estribillo que en los versos —también en el directo, la verdad— y la sensación habitual de que él está un poco puesto por el Ayuntamiento en una actuación que lo abraza pero también se lo come por momentos.
‘Despierto Amándote’, Miranda! & Bailamamá
Lo bueno de tener una mochila de experiencia detrás es que tanto Miranda! como Bailamamá entendieron perfectamente el encargo. A diferencia de una Ku Minerva soporífera, ellos se entregaron al camp y al absurdo, a través de una actuación que fue una bomba de aire en la gala tras el arranque colorista de Asha.
Enmarcada en una promo de colchones, el colorido y la teatralidad exageradísima del trío fue de lo mejor de la noche. Sacaron una sonrisa al público, disfrutaron cada segundo en el escenario y convirtieron una canción que ya era pegadiza en un numerazo pop súper disfrutable.
Pocos peros caben para algo que cumple punto por punto lo que prometía: el drama con el arranque, la diversión con el final. Puro pop.