Hacerse mayor tiene la desventaja de que uno piensa tanto en reducir el consumo de sal como en “¿qué disco ha salido esta semana que deba escuchar?”. Sin embargo, también ayuda un poco a poner las cosas en perspectiva. Y una de ellas es el rollo hyperpop bakaluti, que empieza a tener un pie en el “dejadme ser divertida” y otro en el eye-roll de las nuevas generaciones.
Prueba de ello es que el nuevo single de María Escarmiento, Son de amores, funciona regular como single. La buena y mala noticia es que no es un cover de Andy & Lucas. Lo primero, porque resultaría un tanto reductive —sorbito a la taza de té— hacer un cover de un tema que ya fue viral por una interpolación brasileña hace no tanto; lo segundo, porque como canción hubiera salido más redonda.
A ver, María Escarmiento apela a la generación Tuenti, apela al sentimiento de quien cree que los 2010 sonaban así —no hay sino ver los comentarios del vídeo en YouTube, convencidos de que hace 15 años se estilaban estos sonidos—, un poco al estilo de las influencers que se hacen maquillajes de los dosmil y mientras ves el vídeo tienes ganas de decir: “Amor, nadie lucía así en 2004, créeme”.
El problema principal de Son de amores es que quiere resultar tan nonchalant que termina haciendo demasiados esfuerzos por invitarnos a pasarlo bien. Es como si María, desde el otro lado de la cámara, estuviera insistiéndonos en lo divertida que es. Que lo es, porque tiene un catálogo bastante más disfrutón que este tema, pero no lo demuestra especialmente cuanto más empeño pone, sino cuanto menos. Y en esto, que parece tan amateur, hay demasiado pensamiento en cómo hacer que lo parezca.
Decía Paula Koops recientemente que “no se pueden tener 18 años eternamente”. Y es un statement que tiene muchas más capas de las que parece. María también debería ir dando pasos con su público, buscando la forma, siete años después de su debut, de seguirles la pista, no de atarlos a un jijijajá que empieza a parecer una señal de stop.
Será tu rollo si: dices “este fin de semana, tardeo” un miércoles a mediodia; tienes toallitas húmedas sobre la taza del váter; utilizas rimmel de un color que no es el negro.