Es fuerte que me esté yo quejando de que la industria de premios se fije en un producto puramente pop y lo premie como “mejor algo”, porque históricamente siempre han buscado salirse de esos cánones e ir a por los temas más complejos a los que premiar.
Anoche, durante la gala de los Globos De Oro, Golden de Huntr/x se impuso en la categoría de Mejor Canción Original, con la película llevándose también el galardón a Mejor Película De Animación. Esto segundo, por mucho que yo personalmente no me dejase llevar demasiado por el entusiasmo colectivo con esta historia, puedo llegar a entenderlo… pero lo de Golden… lo de Golden me resulta otro tema.
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Una parte de mí se alegra, como os digo, de que se premie al pop más directamente pop. Al pop sin complejos. Pero otra parte de mí se da cuenta de que Golden no era la mejor canción nominada anoche. No era, honestamente, ni siquiera material de nominación. Estoy absolutamente convencido de que si la película llega a tener un éxito más modesto y su banda sonora pasa sin pena ni gloria, esta canción jamás se hubiera colado en la tabla de los Globos De Oro. Ni de ninguna otra gala de premios, vaya.
Porque Golden es tremendamente previsible. Tiene la estructura más Melodifestivalen que puedas echarte en cara, con un mensaje emocional tremendamente simplista, basado en la repetición y muy dependiente de la nostalgia pop. Porque el público potencial de Golden son los niños y los homosexuales que eran fans de Sailor Moon en 1997.
Y para esas dos comunidades, desde luego, el éxito de Golden es como un triunfo personal. Ahora bien, se compara, como composición musical puramente dicha, con el resto de las canciones nominadas… y palidece más que Beyoncé en una campaña para L’Oreal. Es mucho menos ambiciosa, rica en detalles… y siendo honestos, es la única de las nominadas que luce compuesta por una Inteligencia Artificial con cuatro prompts y el mandato aparente de que parezca una canción K-Pop hecha para el americano promedio.
Mi sensación es que el baño de platinos y #1s mundiales era suficiente premio para la banda sonora de esta película. Que canciones como Train Dream, The Girl In The Bubble o I Lied To You se hayan quedado por detrás con el voto de un jurado me resulta… curioso. Y se repetirá en los Oscar, veréis. Es el típico premio en el que a la Academia no le importa ceder al efecto popularidad.