Es un poco gay culture tildar de icónica cualquier cosa que nos interese durante más de un cuarto de hora. ¿Montse de Popstars: Todo Por Un Sueño? Icónica. ¿María la del Pompón? Icónica. ¿Fran Perea en las escenas de ducha de Los Serrano? Icónico. ¿Shawn Mendes? No pasó de los doce minutos, no computa.

Es por eso que siempre hemos considerado icónicas a Sonia & Selena, aunque sus razones para la iconicidad nunca queden demasiado claras. Quizá porque fueron la mezcla perfecta entre la cultura trash de Vale Music en los dosmiles, Marisol la cirujana y lo que una drag queen entendía por Ella Baila Sola, pero elevamos a los altares a Sonia & Selena cuando apenas nos dieron un par de singles a recordar. Y el segundo, realmente, la gente tampoco lo identifica claramente con ellas. Es como cuando a alguien le cantas la canción del Velero y les preguntas quién la cantaba. Pueden responderte que David Civera y quedarse tan anchos.


¡Sigue la web también en redes!


Sonia & Selena lo tenían todo para ser icono camp. Pero se tomaron tan en serio lo de tomarse en serio que se separaron poco después del éxito de su primer álbum, titulado —oh sorpresa— Yo Quiero Bailar. Selena Leo regrababa sola el disco y se iba a Latinoamérica a sabe Dios qué exactamente y Sonia Madoc se quedaba en España para publicar una selección de singles que solo Rebeca tendría en una playlist y pelear con sangre, sudor y lágrimas por una residencia en La Sastrería.

Años después, las chicas se reunían en 2011 para una nueva versión de Yo Quiero Bailar. Aquello no funcionó. Sonia Madoc ha grabado, desde entonces, 6 versiones más de la canción en solitario: en italiano, en varios remixes, en versión para Dodot… la mitad de su discografía son covers de una canción que no da para tanto teniendo la original tan presente. Sonia & Selena regrabaron también la canción en 2025. Hay que saber parar.

Y oye, saber han sabido. Pero como ocurrió en 2002, tras lo cual se tiraron de los pelos durante años, no han sabido cómo hacerlo en condiciones. Sonia & Selena han vuelto a separarse este año, meses después de presentarse al Benidorm Fest más Vale Music con Reinas.

Como digo, ellas no son tan icónicas como nos obligamos a creer porque también hay algo intraicónico en el hecho de hacerlo. ¿Pero sus rupturas? Eso sí que lo es. Y lo es porque siempre son un auténtico mess para la historia.

Esta semana, Sonia Madoc abandonaba a Selena Leo y a su agencia de management, Locamente Factory, a través de un burofax. Acto seguido, ofrecía una entrevista a FórmulaTV en la que sacaba su lado más delulu diciendo cosas como “me duele que los fans piensen que la música es money” (los fans, dice la pobre) o “pensé que me iba a jubilar con mi compañera“. Amore, pero ¿con qué repertorio?

Sonia asegura que no se hubiera planteado continuar en solitario si hubiera tenido una gira en condiciones prevista junto a Selena, pero que no se ha dado. Y que, terminados sus compromisos con ella en el último año, decidió salir con su single y dejar el proyecto del dúo como algo paralelo. Las Blackpink españolas.

Sin embargo, Locamente Factory ha lanzado un comunicado explicando que la separación del dúo viene dado por la “decisión unilateral” de Sonia Madoc, por mucho que ella asegure que tenía previsto poder retomarlo en otro momento:

“Agradecemos a todas las personas y público que las han acompañado en esta nueva etapa. Pedimos disculpas a todos los compromisos y eventos que no podrán contar con las actuaciones pactadas. Iremos resolviendo cada caso uno a uno. Tras estudiar la situación, el equipo que las ha acompañado en esta etapa y Selena Leo haremos las declaraciones pertinentes.”

Según el comunicado del management, había varias citas previstas con Selena que Sonia estaría yendo a incumplir por promocionar su nuevo single, Diva Neón, que ya cuenta con 44k escuchas en Spotify. Otro proyecto con el que luce que también podrá jubilarse.

Está claro que después del comunicado empresarial, Selena Leo también se sentará a hablar —mi apuesta es que lo hará también en FórmulaTV, porque no creo que le concedan un programa de Jordi Évole para explicarse—, con lo que la icónicidad de un buen tirarse los trastos a la cabeza parece seguir asegurada.

Y ahí sí, en la guerra, en el despecho, es cuando lo de Sonia & Selena adquiere el carácter que nos empeñamos en darle desde 2001. Es nuestro Waterloo con trompetas. La batalla, no la canción.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies