Esther Aranda rompe su silencio sobre ‘OT 2008’: “Yo no tengo nada en contra de Risto, pero nadie le paró los pies”

Esther Aranda rompe su silencio sobre ‘OT 2008’: “Yo no tengo nada en contra de Risto, pero nadie le paró los pies”

Esther Aranda es noticia, como si de pronto los agentes del Ministerio del Tiempo nos hubieran llevado a hace más de una década, nos estuviéramos informando sobre televisión con la Teleindiscreta y la reina de las telenovelas de sobremesa fuera La1 y no Nova -la cadena, no la otrora fan de Yurena-. Pero Esther es noticia porque Twitter, que es un tanto la versión digital de ese Ministerio, se ha marcado un hilo en el que explica toda la trayectoria de Esther Aranda por su edición del programa en 2008.

Como resumen, por si toda esta historia os pilla de improviso:

  • Esther fue seleccionada para ‘OT 2008’.
  • ‘OT 2008’ se emitía en Telecinco, y tras unas cuantas ediciones, se había telecinqueado.
  • Esther no daba una en las galas. O tenía un problema de oído, o de voz. Pero un problema tenía.
  • ‘Las De La Intuición’, que cantó junto a Tania G, está considerada la peor actuación de la historia del concurso.

 

Ahora, habiendo pasado doce años desde la experiencia, y a raíz del impacto del hilo de Twitter, Esther se ha animado a hacer un directo en Instagram en el que ha rajado de lo lindo de su triunfal edición, que ganó Virginia ‘Laboem’ Maestro en un duelo contra Pablo López. Que sí, Pablo López salió de ‘OT’, que le encanta que se lo recuerden.

Vamos a quedarnos con los principales titulares que ha dejado la intervención de Esther:

 

Su experiencia durante ‘OT’

Esther guarda muy buen recuerdo de la época de casting, en la que asegura que a Noemí Galera le gustaba mucho, pero no tan bueno de su paso por el concurso:

“Yo iba con miedo a las galas. Cada vez subía al escenario con más miedo, cuando no era una cosa era otra. Y no era la única de mis compañeros que llegaba con miedo al plató.”

Aranda asegura que la presión del concurso era muy grande a raíz de lo que les decía el jurado y parte del profesorado. El programa les ofrecía asistencia psicológica para sobrellevarlo, pero Esther tampoco guarda muy buen recuerdo de ello:

“Yo después del programa no he necesitado ayuda psicológica, pero sí me he sentido muy insegura, muy pequeñita. (…) Tengo pánico escénico, yo no puedo cantar delante de gente, mi familia política me estará escuchando cantar por primera vez ahora, imagino. (…) A mí la psicóloga que estaba allí no me ayudó en nada, en absolutamente nada. Pero claro, es que ella haría lo que los de arriba le dijeran, que estaba cobrando como el resto, no quiero ni pensarlo. Era muy niña y muy inocente.”

Esther guarda buen recuerdo del grupo de estilistas del programa, a pesar de que en la segunda gala el vestido de jugara una mala pasada, lo que le costó que Risto le soltara un bastante machista “estabas más preocupada de tu escote que de la canción”:

“¿Que estuve más pendiente del escote? ¡Es que yo pensaba que estaba cantando y tenía las tetas al aire! Lo pasé súper mal, pensé que tenía una teta fuera. (…) Teníamos dos estilistas maravillosos, eso sí. Yo nunca tuve que decirles “esto no me gusta”, elegían cosas que sabían que me gustaban y yo me lo ponía encantada. Pero ese vestido… al no tener tirantes, me quedaba grande, ¡yo no tenía tetas para sujetar ese vestido!”

La cantante también habla de uno de los grandes misterios de ‘OT’: ¿había reuniones fuera de cámara? En las ediciones actuales parece más complicado -que no imposible, obviamente- que los equipos se reúnan con los concursantes, pero por entonces, que no había 24 horas, era absolutamente posible:

“Los de arriba venían detrás de cámaras y en las reuniones nos regalaban un Ferrero Rocher para compensar los malos ratos. Ya ves tú, un Ferrero. ¡Como si se me fuera a olvidar a mí todo lo pasado por un Ferrero! Nos reunían para contarnos cómo iba el programa, y demás (…) En esas reuniones fue cuando un alto mando del programa me dijo: “pero si tienes que llorar, llora delante de cámara, que estamos para eso”. 

 

El cataclismo ‘Las De La Intuicion’

Durante el directo en Instagram, Esther Aranda ha vuelto a cantar el estribillo de ‘Las De La Intución’ de Shakira, la actuación que la ha perpetuado en la memoria general, por encima de cualquier otra cosa que ocurriera durante aquella edición.

“A ver, la canción no me iba nada bien. Tengo una tesitura de voz alta, yo necesitaba gritar. Necesitaba gritar y me ponían esas canciones tan graves… fue una mamarrachada. (…) Luego yo no sabía hacer armonías vocales, ni sabía ni sé ahora. No es que no quisiera aprender, es que no me sale… A la gala de ‘Limón y Sal’ me subí al escenario con ganas de llorar. ¿Sabéis lo que es subir con esa presión en el pecho? Fue de las peores galas.”

Esther vivió algunos enfrentamientos con Iván, el ‘villano’ de aquella edición, a causa del dúo. La ahora hostelera no conseguía dar una en las voces, hasta el punto de que los profesores asumieron que tendrían que hacer la canción sin armonías. A ver, las cosas como son: hacer una segunda voz es algo bastante básico, máxime en una canción tan sencilla. Se trata de aprenderse la melodía y después no dejarse llevar por la voz del compañero. No es como si conllevara la exigencia de marcarse una ópera o algo, muchacha.

 

La relación con sus compañeros de edición

A pesar del enfrentamiento de aquella semana con su compañero, lo cierto es que Esther tuvo tan buen rollo con el resto de alumnos, que muchas veces su salvación corrió a cargo de ellos, y no pasó todas las semanas en la cuerda floja. Ahora, la mayor parte de su edición sigue hablando a través de WhatsApp:

“Sí tengo relación con mis compis, tenemos un grupo de WhatsApp y hablando cada dos por tres. Casi todos los días. Tengo muy buena relación con ellos, hablamos de todo. Estamos casi todos en el grupo, éramos 16 y faltarán como cinco: Virginia no está en el grupo, aunque yo siempre me lleve bien con ella, Pablo López no está -no mantuvimos el contacto, perdí su teléfono-, Sandra tampoco está, pero Chipper sí, que creo que sigue en España.

De Iván no sabemos nada. Vamos, sabemos gracias a un compañero que está bien, pero que ya no se dedica a la música. Con los que no están no es que nos llevemos mal, ¡es que han pasado doce años! Para la gente es como si el tiempo no pasara, pero son muchos años.”

 

Los jueces y profesores

Uno de los puntos fuertes de su directo fue descubrir qué impresión tiene Esther del claustro de profesores de su edición, liderada por Ángel Llácer, y de los miembros del jurado, especialmente de Risto Mejide y Noemí Galera, las dos principales caras del mismo. Como resumen, os contamos que hay una unidad de profesores de los que guarda buen recuerdo, Capdevila, que sigue participando en las actuales ediciones y sigue siendo un fan-favorite:

“Mi profe preferido fue Capdevila, más buena gente ese hombre… cómo me ayudó, cómo se reía conmigo y cómo me reía yo con él.”

El resto de ellos, ya tal:

“Con Noemí jamás he tenido contacto después del programa. Nunca nadie me pidió perdón por lo que se hizo conmigo. Yo la recuerdo en los castings, que yo la encantaba. Tampoco es que Noemí me haya caído mal. (…) Si era ella la que elegía los temas, que no lo sé, se lució eligiendo los míos. No puedo decir que los eligieran mal a propósito, pero no me venían nada al pelo.

De Manu Guix sólo sé que mi familia, al salir, me dijo que era un falso, que había hablado pestes de mí a mis espaldas. No le quiero dar más bombo a este hombre, la verdad.

(…)

Ángel Llácer no me ha ayudado a mí un cojón. Me decía que sólo me dedicaba a mirarme en los espejos. Pero vaya, que esos resúmenes los montaban como les daba la gana para crear audiencia, yo me miraba como el resto de mis compañeros.”

Y claro, también habló largo y tendido de su relación con Risto, a quien le tocaba valorarla semana sí y semana también, curiosamente.

“A mí sus críticas no me ayudaron a mejorar en nada, me hicieron ser más insegura, no confiaba en mí. Era horrible, yo tenía miedo. Tenía pánico a subirme al escenario y sólo pensaba “Dios mío, la vergüenza que voy a pasar cuando le toque valorarme. (…) Al cabo del tiempo entendí que ese era su papel y le pagaban por ello, pero nadie le paró los pies. Hoy en día ese machaque no tiene cojones de hacerlo, se le echa la gente encima. Pero por entonces nadie le dijo “oye, relaja un poco”.

La única vez que hablé con Risto fue tras la última gala, que yo iba con alguien de producción y me dijeron “ven, que vamos a ver a Risto”. Yo no quería, pero él se acercó a mí diciendo “¿qué tal, Esther?”. Y claro, yo súper cortada porque jamás había hablado con él. Me puse a llorar, no conseguí decir nada. Él vino, me abrazo diciendo “ay, pero no llores”, y yo le decía “yo se que lo he hecho muy mal, entiendo tus críticas”. Él me respondió “que no mujer, que esto es televisión… ¿qué cantante no ha desafinado alguna vez?”. 

Nunca volví a hablar con él. Yo no tengo nada en contra de Risto, le pagarían por hacer ese trabajo.”

 

El trabajo de después de ‘OT’

A Esther le hubiera gustado participar en la gira ‘Agua’, que algunos de los finalistas del programa realizaron. Supuestamente, los que habían grabado el disco recopilatorio salieron de gira, pero Tania S, otra concursante de la edición que entró en el directo de Esther, confirmó que ni aquello fue cómo lo esperaban:

“La gira fue una mentira enorme. Yo fui a los tres primeros conciertos y ya no fui más. Sólo íbamos a nuestra ciudades, a la gira realmente fueron 7 concursantes o así solamente. Y eso que yo grabé el disco.”

Aranda cuenta después que a su salida de ‘OT’, las cosas tampoco funcionaron demasiado bajo su control:

“Salíamos de allí con los managers que nos ponían, y claro, cuando terminaban de exprimirnos ya no nos llamaban más. Yo me sé de dueños de discotecas que nos llamaban y ellos les decían que no estábamos disponibles. Claro, sólo aceptaban cachés súper altos para poder llevarse un buen pellizco. Es como, ¿y si quiero ir gratis? Pero no te daban opciones. No podíamos hacer nada sin que ellos no lo supieran.”

Esther cuenta que después del programa consiguió vivir tres años de la música, pero que la situación fue empeorando según pasaba el tiempo, y que tampoco recibió nunca una oferta para trabajar en cosas como musicales:

“¡Pero cómo me iban a llamar a mí para musicales si yo era la que cantaba mal de todas las ediciones de ‘OT’! (…) Viví tres años de la música, pero van saliendo nuevas ediciones, baja el caché, te van llamando menos, ya no trabajas todas las semanas… no podía mantener mi vida o pagar los gastos. Volví a trabajar en una tienda de Levi’s, estuve 5 años aprendiendo de hostelería y monté mi restaurante con unos ahorros que mi marido y yo teníamos.”

Actualmente Esther Aranda regenta dos restaurantes en Málaga y asegura esta viviendo otra vida, lejos de intereses televisivos:

“No entraría a un reality, mi vida ahora es otra. No quiero tener nada que ver con el mundo de la televisión. Entraría a ‘OT’ a dar una charla a los concursantes, pero como concursante sólo si no tuviera a mis dos niñas. Porque ahora tengo casi 33 años y es otra cosa, no como cuando tienes 20… ahora ya sé como van las mierdas de la televisión.”

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