‘Quimera’, el monstruo de tres cabezas de Alba Reche impresiona pero no aterra

‘Quimera’, el monstruo de tres cabezas de Alba Reche impresiona pero no aterra

Así de primeras, una quimera es una ilusión que se mantiene en el tiempo a pesar de lo improbable de que llegue a cumplirse. Podría ser el motivo por el que Alba Reche ha titulado así a su primer álbum, aunque siendo honestos, quién iba a imaginar que no llegaría a gestarse tras quedar segunda, el habitual puesto de honor, en su edición de ‘OT’.

Con lo cual, y especialmente vista la carátula del álbum y su tracklist, Alba Reche ha debido elegir ‘Quimera’ porque en la mitología griega era un monstruo de tres cabezas que escupía fuego. Desde luego, no la manera más simpática y bella de presentar un disco al público. Y ojo, porque algo de sentido termina teniendo la descripción a pesar de todo, tras darle varias escuchas.

Antes de continuar hablando de ‘Quimera’, detengámonos en los tres detalles que lo describen.

 

Es un álbum intimista, pero no aburrido

Alba Reche ha huido de los hits. No sorprende que sus dos primeros cortes no hayan funcionado especialmente en listas, porque si lo tenían por objetivo lo llevaban claro. El debut de Alba es uno de esos discos para disfrutar con calma, al completo, más funcional como álbum que como colección de canciones, algo que en los años recientes se estila bastante más en el pop. Ya imaginábamos cuando ‘Caronte’ se lanzó como adelanto que la intención de Reche era la de poner el foco en el disco, sin tratar de alcanzar enormes cifras con cada corte.

Y es lo que ha hecho: ‘Quimera’ es un disco pequeño, minucioso, rico en detalles pero sencillo al oído, dulzón y disfrutable de principio a fin. Uno de esos trabajos pensados para que de la primera a la última canción se recorra un camino medianamente coherente. Y en el caso de ‘Quimera’, la coherencia la aporta el que en la gran mayoría de temas, la voz de Alba se acompañe de poca instrumentación. La sensación de que el disco está interpretado con cercanía, en un tú a tú alejado de vicios mainstream y grandilocuencias innecesarias.

 

Su intentona “conceptual” hace aguas a lo bestia

Si algo tiene comentable de forma negativa este debut, es que a pesar de que hayamos dicho que el título puede tener cierto sentido, el envoltorio mitológico, su imagen y sus títulos son tremendamente distrayentes y en la mayor parte de los casos no aportan absolutamente nada al contenido. Es decir, todo son aciertos hasta que uno intenta recordar el nombre de una de las canciones y no sabe si lleva por título cosas tan absurdas como ‘Innana’, ‘Lux’ o ‘Aura’, que no hacen que cada corte sea fácil de identificar.

Y en mitad del tracklist mitológico, se cuela ‘Niña’, la canción que Alba ha compuesto en solitario y que se carga toda la decoración griega. ‘Quimera’ no necesitaba en absoluto tanto disfraz, cuando podía haberse vendido con una docena de títulos adecuados y un imaginario bastante más cercano, como el propio contenido del disco. Es decir, la imagen muestra a una Alba Reche alejada de sus propias canciones, cuando el sonido de ‘Quimera’ trata precisamente de todo lo opuesto.

 

El monstruo de las tres cabezas

Lo único que, como anunciábamos al principio, tiene un pase en toda esa maraña conceptual es el título del trabajo, basándonos en la leyenda del monstruo de las tres cabezas. Porque es curioso como el debut de Reche va recorriendo un camino que lo termina llevando por tres senderos fácilmente identificables.

El primero, el del pop casi acústico, muy inspirado en Rozalén (en ‘Aura’ podría estar cantando ella y nadie notaría la diferencia), porque las dos cantantes comparten productor, un Ismael Guijarro entregado a la causa pero sin establecer demasiado clara la barrera entre ambas; el segundo, el de los aires latinos, con una ‘Lux’ que bebe del bolero pero llevándolo a un terreno más R&B, la antes citada ‘Niña’ o ‘Eco’, lo más urbano del disco sin salirse del todo del tiesto; y la tercera la más determinadamente R&B, donde se ha dejado guiar por Vic Mirallas, y que deja cortes como la algo Ariana Grande ‘Inanna’, aterciopeladísima, o ‘Medusa’, un single que no nos cansamos de defender por su valiente apuesta por el drum&bass.

 

Alba Reche ha dado forma a un debut bien engranado, con el que acompaña al oyente por todos sus referentes, por cada estilo del que podría beber, y lo mismo suena a cantautora bohemia que a artista del R&B contemporáneo que aspira a colaborar con SZA o Solange. De camino, deja apuestas como ‘Asteria’, del corte de la Dua Lipa más relajada, una ‘Ares’ con Pol Granch en la que ambos hacen gala de su buen gusto, o una ‘Caronte’ que va ganando con las escuchas y lo tremendamente pausado de su construcción.

Lo positivo de ‘Quimera’ es que Alba Reche es creíble. Y reconocible. Habla al amor y al desamor con honestidad, con cercanía y con el apoyo de un equipo que ha sabido ayudarla a dar forma a un primer disco que anticipa muchas cosas buenas. Lo importante ahora es tomar el control del monstruo de las tres cabezas y poder seguir cabalgando en su lomo en próximos años. Porque lo que puede estar por venir puede ser estupendo.

 

Canciones clave: ‘Niña’, ‘Innana’, ‘Lux’.

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