Pupilas En La Oreja | ‘Historia De Un Sueño’, el primer vals, aún sin Ministerio De Obsesiones

Pupilas En La Oreja | ‘Historia De Un Sueño’, el primer vals, aún sin Ministerio De Obsesiones

Bienvenidos a la sección de la web que analiza pupilas, amigos de la estupidez congénita de nuestras secciones. En esta ocasión, vamos a aprovechar este apartado para ir repasando los 40 singles que La Oreja De Van Gogh nos ha dejado hasta la fecha -si lanzan un nuevo, lo añadiremos a la lista, aunque arruinará el cómputo redondo de 40-.

Para que os hagáis una idea, la intención es pasar por cada canción sin seguir la línea temporal en la que fue editada, con lo que vuestra favorita puede terminar saliendo en cualquier momento. Y sí, todo el mundo tiene una canción “favorita” de La Oreja De Van Gogh. En cada parada, analizaremos el single, el momento más Oreja, los vídeos oficiales y colocaremos la nota global de la canción con El Pupilómetro: a más pupilas, más nos habrá gustado el lanzamiento.

¡Preparad las pupilas, y arranquemos un nuevo visionado!

 

El single, ‘Historia De Un Sueño’

De no ser porque tenemos los discos de La Oreja bien masticados, nos llegaríamos a preguntar qué canción es esta y en qué momento la eligieron como single. ‘Historia De Un Sueño’ se publicó como séptimo single del tercer álbum, entre dos canciones bastante más comercialmente potentes: ‘Geografía’ y ‘Bonustrack’, teniendo esta última incluso un lanzamiento como single físicos. Así que la pobre quedó un poco en el olvido promocional.

Y eso que tenía chicha como single, que tenía todo lo que podría hacerla destacar entre otros muchos temas de la radio, pero el grupo estaba ya con el foco puesto en ‘Guapa’, y tampoco le hicieron demasiado caso. ‘Historia De Un Sueño’ era una nana, narrada desde la perspectiva de una madre que fallece de forma repentina y quiere despedirse de su hija mientras ella duerme. Lo que le contó mientras se hacía la dormida, vaya.

Y mientras ella se despide con una melodía de nana, otra de vals acompaña por detrás, y uno termina imaginándose a EMEIE cantándola dentro de una cajita de música, cual si todo esto formara parte de la banda sonora de ‘Anastasia’ -la duquesa rusa, no la intérprete de ‘Pieces Of A Dream’-. Así que La Oreja dieron forma a un vals de lo más chochi, con su instrumentación de cafetería parisina de media tarde, su mensaje dulzón y triste, y sus aires etéreos en los que parecía que la memoria de la difunta iba a pasearse delante de nuestro ojos luciendo un vestido blanco de gasa en cualquier momento.

 

El momento más La Oreja

Quedémonos con:

“Perdona que entré sin llamar
no es esta la hora y menos el lugar.

Tenía
que contarte
que en el cielo no se está tan mal.”

Bien, como hemos dicho, la canción narra la situación de una madre que se le aparece a su hija en sueños para despedirse. Entonces ella, que es muy educada, le dice que “perdone que entre sin llamar”. Hombre, lo ideal, francamente, hubiera sido que Anne Germain le hiciera una llamada perdida a la niña avisándole de que tiene a su madre por la otra línea y a cobro revertido. Porque quién te dice a ti que esa niña tenga ganas ahora de escuchar monsergas, cuando tiene clase de mates el día siguiente a las 8:30.

Pero bueno, después le dice que “no es esta la hora y menos el lugar”. Mujer, estando muerta, tampoco vas a aparecerte a la cría en medio del pasillo de congelados del Mercadona. Lo mismo es lugar sí que es. ¿Que sería mejor una cena informal, de picoteo, con unos amiguis y una ouija? Pues puede que sí, pero tampoco nos vamos a poner exquisitos. La hora, como hemos dicho, no es, máxime estando muerta, que ni que tuvieras nada que hacer a lo largo del día, vamos.

Y termina diciendo “tenía que contarte que en el cielo no se está tan mal”. Encima viene con recochineo, la niña sin dormir a esas horas, con el susto de ver a la madre muerta delante, y ella en plan “pues aquí, chica, tan pichi”. Oiga señora, un poco de respecto a la pobre muchacha que va a tener unas ojeras al día siguiente que normal que la nombren Ministra De Obsesiones. Se le va a quedar la visita clavada.

 

Así era su vídeo

¿Os digo yo cuál era su vídeo? ¡El cariño de toda esta gente, cosa que tú no tienes! No, en serio, la pobre canción se quedó sin un vídeo en directo siquiera, que hasta los singles más tardío de La Oreja se lo solían permitir. Pero bueno, con la niña habiendo dormido tan poco, como para encima decirle que se ponga a rodar nada.

 

El Pupilómetro

Como decíamos antes, la canción tenía sus herramientas para poder destacar en radios: era un vals, tenía arreglos reconocibles, hablaba de gente muerta… es decir, sí, era single material. Pero le faltaba un exprimir algo más la letra para ser un clasicazo de La Oreja, llamémosle una metáforma imposible, un organillo extra, un algo que terminara de convertirla en un hit inmediato y memorable.

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