Eurohits | Suiza 1988 | ‘Ne Partez Pas Sans Moi’, de Céline Dion

Eurohits | Suiza 1988 | ‘Ne Partez Pas Sans Moi’, de Céline Dion

Cambiamos de tercio en nuestra sección eurovisiva, y habiendo terminado de repasar el paso de España por el Festival en los últimos 20 años, procedemos ahora a recordar algunos de los mayores hits que hayan pasado por Eurovisión: ojo, no os hablamos de buenas posiciones, sino de canciones que por a o por b, nos tocaron la fibra en su momento.

Hoy vamos con ‘Ne Partez Pas Sans Moi’, la propuesta de una absoluta desconocida Cèline Dion para Europa, que sin embargo, abriría sus puertas al continente con su victoria.

 

En 1988, Europa no conocía de nada a una Celine Dion jovencísima, de 20 años, que se presentaba con un medio tiempo súper pop, ‘Ne Partez Pas Sans Moi’, que partía como balada del todo eurovisiva, pero rompía con un estribillo bastante más animado, que llevaba a Dion a darlo absolutamente todo a la canción.

Originalmente, sí amigos, Celine es canadiense, pero noticia bomba: uno no ha de tener la nacionalidad del país que representa (prueba de ello es la patria Gisela, que fue por Andorra). Así que allí se plantó Dion, con una canción compuesta por un turco y una suiza, representando a este último país con un cóctel intercontinental como pocos.

‘Ne Partez’ lucía vocalmente a Céline a tope, porque además de explotar todo su potencial en el estribillo, tenía ese final tan bodas, bautizos y comuniones que era acabar en todo lo alto, con Dion entregada a la causa dejándose la garganta sosteniendo la majestuosa nota final. Pero es que además, tenía un mensaje tan o más eurovisivo que la propia melodía: “Vosotros, héroes en el espacio y en el corazón, más grandes que la Tierra, dadme una oportunidad, llevadme lejos de aquí”. We are the world, we are the children, pero habiendo consumido setas alucinógenas.

Mención aparte merece el vídeo oficial de la canción, con Céline haciendo las veces de capitán de barco mientras interpretaba la canción, cogiendo el control del timón, y paseándose por todas sus estancias cagándose hasta en lo más profundo de la humedad marítima.

 

Eurovisión 1988 presentó varias novedades en cuanto a staging: además del primer marcador digital de la historia del concurso, Eurovisión tenía un escenario futurista, con luces que cambiaban de color según el tema, y que de hecho, permanecería como uno de los más modernos de la historia del festival hasta que los LED hicieran su aparición.

Por tanto, Céline Dion apareció sobre las cuadrículas con neones, en un espacio que se antojaba enorme aunque no lo fuera, e interpretó su canción con ese ya mítico vestuario que podríamos definir así: de cintura para arriba, Dion ya daba pruebas de lo que sería en el futuro, porque esa chaqueta podría ponérsela hoy mismo y quedarse tan ancha, y de cintura para abajo, la pobre mujer había tropezado en el baúl de disfraces de algún Eureka Kids, y así acabó la historia.

Es francamente divertido descubrir que, a pesar de haber pasado 30 años desde aquello, Céline Dion se comporta en el escenario de forma tremendamente similar a la de ahora, pasando del porte chic a los gestos macarras en décimas de segundo, haciendo gala de una comiquísima y encantadora arritmia, y tratando de marcar el beat del tema con el brazo que tenía libre. Las caras a cámara, envejecimiento aparte, no nos digáis que no son idénticas a las dramatizaciones actuales de Céline.

Una maravilla legendaria.

 

Un punto de diferencia, y en la última votación, frenó al Reino Unido de llevarse la victoria. Y es que, hasta que Yugoslavia entregara sus votos, la propuesta británica partía con 5 puntos de ventaja, pero el último país entregó a Suiza sus 6 y dejó en vacío al Reino Unido, entregando así la victoria a Dion.

‘Ne Partez Pas Sans Moi’ obtuvo los doces de Suecia, Alemania y Portugal, y los ocho puntos de España. Sólo Austria y Dinamarca no votaron por Dion, y el Reino Unido, su competidora hasta el final, le dio los 10.

Curiosamente, a pesar del entusiasmo continental, la canción terminó pasando sin pena ni gloria por Europa, alcanzando apenas el #3 en Holanda o el #11 en Suiza. En Francia sólo llegó al #42 y en el resto del continente no puso un pie en listas. De hecho, dato curioso: el single ni llegó a venderse en el Reino Unido e Irlanda, dejando‘Ne Partez’ como uno de los mayores fracasos eurovisivos de una ganadora del Festival hasta entonces.

Sobra decir lo poco que tardaría Céline Dion en compensar ese fallo: dos años después, y en inglés, conquistaría hasta Estados Unidos.

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