Charlie Puth derrocha actitud en ‘The Way I Am’, de cuando todavía no parecía La Otxoa

Charlie Puth derrocha actitud en ‘The Way I Am’, de cuando todavía no parecía La Otxoa

No sabemos cómo ha ocurrido, pero la noticia parece confirmar que cualquier cosa podría ocurrir en 2018. De pronto, sin darnos cuenta, cuando todo parecía perdido para él, Charlie Puth ha llegado con un muy buen segundo álbum, y de pronto, con un look extra favorecedor y derrochando actitud cool en el vídeo de su nuevo single, ‘The Way I Am’.

Eso sí, nos sabemos cuánto le durara, porque en los últimos meses le hemos visto con pelos de perro pachón, con aspecto de mafioso homosexual de 1978, como tu amigo el yonki al que se le ha ido la mano con las escuchas de ‘Te Conozco Desde Siempre’, como el nerd de la clase que se pega las gafas con un poco de cinta aislante, y como La Otxoa, look que lleva en la actualidad porque todo el mundo en su sello y management lo odia. .

A la izquierda, Soledad Huete -viuda de Jimeno-. A la derecha, La Otxoa, travestí ochentera.

Así que comprended que estemos muy sorprendidos con el look que nos lleva en ‘The Way I Are’, uno de los más previsibles singles-to-be de ‘Voicenotes’, entre la actitud de chico malo y lo tremendamente classy. Vamos, que sí, que aceptamos que Charlie Puth en este vídeo aparece bien SECSI. Lo que nos nos cuadra tanto, son otros momentos del clip.

Por ejemplo, ¿Por qué motivo Charlie ha puesto una bañera en el salón? ¿Tan necesario le es seguir los capítulos de ‘Queer Eye’ mientras está dándose un baño de espuma? ¿Es lógico que pretenda pasear su patito de goma mientras sus invitados se toman un té? Por otro lado, teniendo, como tendrá, un presupuesto para una fiesta en casa bastante contundente, ¿por qué el resto se están dando a los refrescos con sorpresa y él anda apoyado en la pared de la cocina tomándose un Café Lavazza? ¿No preferiría beber lavavajillas, por ejemplo?

Y por último, ¿qué demonios hace el sofá metido en la piscina? Vamos a ver, que es la fiesta casera de un señor que ha llevado café a sus amigos. No cuela que el desfase haya sido tal como para acabar así. “Jo, tío, me ha subido montón el Lavazza, llevo un pedo”. Chico, qué dices, si era descafeinado.

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