Raye ha dado una entrevista al popular locutor Zane Lowe dentro de la promoción de su nuevo álbum, el estupendísimo This Music May Contain Hope. Un álbum que ha encantado a la crítica y, por supuesto, ha dejado más tibio a Pitchfork. Un disco que, además, parece ir a darle a Raye sus mejores debuts históricos en el Reino Unido y Estados Unidos, especialmente después del éxito de su lead single, Where Is My Husband!, un hit incluso dentro de nuestras fronteras, generalmente más hostiles hacia los singles en inglés.

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Sin embargo, hay una cosa que me ha fastidiado bastante por parte de Raye, aunque no es la única que ha caído en hacer algo así: durante la entrevista con Lowe, y un poco tirando de humor, la cantante ha confirmado que la versión del álbum que se incluye en los vinilos de This Music May Contain Hope no es la mezcla final del disco.

Esto se debe a que los álbumes necesitan de mucho tiempo de fabricación desde que son enviados a las fábricas de vinilo y hasta que las remesas llegan para ser enviadas a tiendas. Y en ese transcurso de tiempo no es raro ver que los artistas deciden hacer pequeños cambios a las canciones del tracklist. Ocurrió con el Cowboy Carter de Beyoncé —en su versión física inicial (recordemos que iba a ser el Act I en origen) está falta de varios cortes que están en la versión final—; ocurrió con el Happier Than Ever de Billie Eilish, cuya mezcla final es diferente; o con The Life Of Pablo de Kanye West, cuya versión física no se parece demasiado a la digital, modificada en varias ocasiones. El After Hours de The Weeknd o su último álbum también se diferencian en sus versiones físicas y digitales.

Raye pide disculpas a los compradores del vinilo, porque This Music May Contain Hope, técnicamente, no aparece terminado en la versión física. Y sinceramente, me saca un poco de quicio que se lo tomen tan a la ligera, especialmente en un mercado tan ridículamente caro como el de los vinilos. También es cierto que es una problemática especialmente significativa en nuestro país, pero si yo pago 40 euros por un vinilo y el artista me dice, entre risas, que ese no es el disco final, pues chica, igual la próxima vez me ahorro los 40 euros hasta que llegue la reedición.

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