Me fascina absolutamente lo que ha ocurrido esta semana en redes sociales con el lanzamiento de Risk It All, el nuevo single de Bruno Mars y sostén focal actual del lanzamiento del disco completo, The Romantic. Ha aparecido un montón de gente diciendo que “ahora todos quieren ser latinos” y criticando a Bruno Mars por apropiarse de la estética latina. Amores, Bruno Mars se llama Peter Gene Hernández. Como Kiko.
Es decir, lo que lleva haciendo diecisiete años sin que a nadie haya parecido importarle en exceso es marcarse un Jesy Nelson, hacer cosplay de negro salido del coro de James Brown en 1981. Porque su madre es filipina y su padre puertorriqueño. Es decir, que lo que es, si acaso, es latino.
Con lo cual, sí, la referencia mexicana es un poco un reach, pero tampoco podemos decir que el uso de la estética del nuevo single le sea completamente ajena. Como tampoco lo es la canción en sí misma. El disco de Bruno Mars se llama The Romantic, pero el de Peter Gene Hernández podría llamarse Debí recalentar más nachos, porque esto es básicamente Sabor a mí de Armando Manzanero. Tampoco es la primera vez que a Bruno Mars las referencias se le quedan más vistas que las costuras en un perchero de Primark, así que no nos haremos los sorprendidos.
Para Risk It All, Bruno ha tirado de historia de amor cinemática, con su puntito vintage, su paso del tiempo, su estética cuidada y su sombrerito de Coyote Dax que estila en toda esta era.
La verdad que habrá que ver cómo le va con este tema, pero el hecho de que solo los dos singles se hayan colado en el top 20 global de Spotify al salir el disco completo indica que el lapso de diez años entre discos no le ha sentado especialmente bien a Mars. Aunque seguramente salvará los muebles igual con un poco de promo y el tour.
Será tu rollo si: tu álbum favorito de Presuntos Implicados es Versión Original; te gustaba Tamara La Mala, la de los boleros; Carín León te suena nasal.